PSICOPOLÍTICA DEL CONTROL SOCIAL

La PSICOLOGÍA POLÍTICA nos ha enseñado algo importante en los últimos tiempos (decenios):

Nuestras clases dominantes se han percatado de la necesidad de tener a cargo los medios de comunicación a fin de modelar un relato de alienación respecto de los orígenes de las poblaciones locales, construyendo simbolismo de una historia que contradiga las conquistas laborales y desconozca las luchas populares. Esas luchas permitieron avances significativos, como la prohibición de la servidumbre, el salario, el aguinaldo, la limitación de carga horaria, el derecho a sindicalizarse, el reconocimiento de condiciones de higiene y salubridad, etc.

Han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. En esa desmemoria está la esperanza por prolongar el control subjetivo de las masas. La mismísima posibilidad que voten conductores del opresor reside en la eficacia de ese dispositivo de control del pensamiento.

Sepamos entonces que las batallas simbólicas no están escindidas ni deben ser separadas como asuntos diversos de las luchas políticas o económicas. Ese error, en una sociedad de la (des)información como la nuestra, es uno de los principales factores del fracaso de las corrientes progresistas, que desdeñan todo lo concerniente al control psicopolitico de la población, considerándolo como un factor menor.

Así va la cosa en América del Sur, con ese criterio vetusto de pensar al sujeto político sin la dimensión psicológica del mismo.

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