Me vienen preguntando cómo me informé o me mantengo actualizado (no estando vivencialmente en CABA, que es donde pareciera rige el universo mismo) sobre los problemas de implementación de la ley nacional de salud mental.
En efecto, voy haciendo los trabajos o las aportaciones, sean podcast, artículos, exposiciones orales en eventos, etc. en base a un cúmulo de fuentes y encuentros con ustedes y este post se propone agradecerles por esos puntos de articulación entre nuestras palabras, reflexiones.
No quiero asumir roles de un liderazgo supuesto, que opaca la idea que me persigue en estos días: LA LEY SOLO TIENE POSIBILIDAD DE IMPLEMENTACION EFECTIIVA SI NOS CONSTITUIMOS EN UN MOVIMIENTO SOCIAL QUE INSTAURE EN LA CULTURA: el enfoque de derechos debe reemplazar el enfoque manicomial propio del Modelo Médico Hegemónico, así como los manicomios deben ser sustituidos por los nuevos dispositivos basados en la APS .
Tan sencillo como eso, pero tan complejo desde el punto de vista más general de los tiempos históricos. En el libro “Inclusión Mental” hablamos mucho de esto: el cambio de paradigma solo advendrá, tal como fue con la sanción de la ley, si se constituye en un movimiento social amplio y militante, muy militante. Así fue, y así será, o no será.
Aún así aclaro cuales son mis fuentes, de las cuales me informo del suceder y circunstancias que dificultan la implementación de la ley:
A) trabajo clínico como psicoterapeuta, sea presencial o virtual 8sobre todo en éste último, pues da un panorama más abarcativo y no centrado en lo local).
B) supervisiones institucionales a instituciones o servicios de SM, de clínica criminológica, órganos de revisión, etc.
C) capacitaciones en el ámbito de las Residencias en SM, sobre todo las RISAM en diversas latitudes del país.
D) análisis institucional de instituciones públicas, servicios y clínicas o dispositivos comunitarios privados o de las obras sociales.
E) asesoramientos a investigadores, tesistas y estudiantes de posgrado que evalúan dispositivos, procesos de implementación o problemas de aplicación de la norma.
F) colegas y amigues que consultan, preguntan, comparten, me informan y/o me enseñan desde sus visiones y experiencias.
G) capacitaciones y participaciones con estudiantes de grado y/o de tecnicaturas, en el ámbito de la educación superior.
H) el encuentro permanente con usuarios, familiares y allegados de personas con padecimientos mentales, en general aislados (lamentablemente), pero en algunos casos y lugares, organizados desde la sociedad civil.
No es tan difícil, la info viene sola en la medida que participamos del proceso social y del movimiento POR LA EFECTIVA IMPLEMENTACIÓN DE LA LEY 26657. Es solamente, dedicación, escucha, concentración y militancia. Porque sepamos que implementar la ley es un quehacer cotidiano lleno de obstáculos, detractores y resistencias. En todo eso, operan problemas de toda índole.
Esas fuentes de información concreta me aportan lo que puedo a su vez ordenar, clasificar, amalgamar, elaborar y retransmitir, como puedo y con mis limitaciones y distorsiones (que no niego ni entiendo pueda desconocer), pero procurando siempre sean originarias de (y en) la realidad operante , del territorio nacional mismo, de los servicios y dispositivos existentes, en todas esas formas y otras que seguramente he olvidado mencionar o simplemente no ejerzo activamente. Lamentablemente no es lo que estoy viendo – en general, al menos- desde la Universidades. Y eso me preocupa sobremanera.
Saludos a todes y nuevamente gracias, por la compañía y la interacción. YDN