LO MANICOMIAL ESTA ENTRE NOSOTROS: SU SUPERACION

Cuando un servicio hospitalario de SM decide o informa que no atenderá tal o cual forma de padecimiento mental también es MANICOMIAL, aunque no tenga muros, aunque no sea monovalente, aunque sea sólo un servicio ambulatorio (o quizá justamente por eso).

Buena parte de la resistencia a la implementación de la ley nacional de salud mental proviene de espacios institucionales que se creen no manicomialistas y ejercen su visión asilar aún desde dispositivos supuestamente progresistas.

El sistema sanitario es el principal agente manicomialista toda vez que suspende la implementación del enfoque de derechos, mediante subterfugios conservadores como las listas de espera, la falta de cama, la ausencia de acciones comunitarias e intersectoriales, la anulación del recurso a la grupalidad y la eliminación de toda voz ajena al abordaje singular e individual del sujeto padeciente (sean, compañeres de trabajo, parejas, allegades, familiares, vecines, etc.).

Hemos utilizado el concepto de DISPOSITIVO CONGELADO al efecto de describir este fenómeno conservador propio del Modelo Médico Hegemónico, más allá de la profesión desde la cual se aplique y ejerza.

El enfoque de derechos presente en la Ley 26657 requiere una apertura de los dispositivos hacia estrategias más amplias, territorializadas, acordes a la APS, pero eso implica hacer praxis la norma, no solamente hablarla y discursearla. Debe ser ejercida en actos concretos.

Esos actos profesionales deben tener como principal característica la asunción de una perspectiva comunitaria que sostenga a las personas con los apoyos gestionados para una vida en el seno de la sociedad, sin la cual, se es tan manicomialista como el pabellón más viejo del manicomio más antiguo del lugar más funesto.

Esto implica que las profesiones clásicas de la SM hagan una apertura a la terapia ocupacional, el acompañamiento terapéutico, la enfermería domiciliaria, la pedagogía social centrada en las habilidades sociales y otras especialidades.

Diversas disciplinas del quehacer propiamente territorial, aplicadas al mejoramiento de la calidad de vida y enfocadas en la inclusividad, que se hacen praxis en la vida cotidiana de las personas, brindan servicios que no pueden nunca proveerse desde un consultorio psi.

La abogacía por los derechos, la intersectorialidad y la interdisciplinariedad son por eso una misma cosa en el acto de producir salud mental.

Deja un comentario