CAP. 4: “EL MIEDO” progre

Estos días me anduvieron acusando ¡otra vez!, como tantas, de principista. Resulta ser que las vulneraciones de derechos hay que tolerarlas. No hacer nada, hasta (¡acá viene el justificativo!) “que se den las condiciones”.
No son los conservadores , ojo al piojo, son los progres los que reclaman que nos vayamos al maso. Que aguantemos en silencio.

Estuve pensando mucho al respecto en la secuencia que relata la ex-primera dama del (ahora) incómodo progre de Alberte, el supuesto derrumbador del patriarcado. Sobre todo, pensaba en todo ese entorno ocultador y cómplice que sostuvo la pantomima, porque “no es el momento”. Sacrificaban a la víctima en ese objetivo de sostener sus lugares, pero con la argucia falaz del momentismo. La sacrificaban teniendo inclusive por función específica, su protección.

Ya hace un tiempo les he respondido a “los progres” momentistas, por escrito, en un libro (Inclusión Mental vol 3).
Una enseñanza: si los cagones pusilánimes te dicen que sos extremista, ansiosa, principista, inflexible y esas cosas, vas bien.

Podría seguir y decir mucho más sobre esta moraleja, pero como me parece más cómodo no reiterarme, simplemente se los transcribo. Es el final del libro, del que les copio la tapa por si les interesa…

Va el texto, saludos.

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