DIFERENCIAR PSICOLOGIA COMUNITARIA Y PSICOLOGIA CLÍNICA TRADICIONAL

En PSICOLOGIA COMUNITARIA la clave es el METODO, lic.:

1- Si hace una atención PSIC. a domicilio y practica el método clínico, no hace psicología comunitaria. Hace Clínica en el hogar del paciente. Sepa distinguir. El lugar donde desempeña la labor no designa disciplina o campo, ni les especifica.

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2- Si hace Psicología Comunitaria, aplica ese método, que es bien distinto. Entonces

2.a) irá a ver a sus vecinos y hablará con ellos para evaluar si constituyen -eventualmente- recursos de apoyo, acompañamiento o pueden hacer alertas por recaídas o conflictos sobrevinientes;

2.b) hará una reunión con la familia y todas las que hagan falta (al menos, una con la nuclear o conviviente, y otra con la ampliada) a fin de comprometerlos en la estrategia de intervención, informarles de la misma y requerir su participación activa;

2.c) verá quiénes de sus amigos, allegados y compas de trabajo visitan el hogar y pueden acompañarle, a fin de ser parte de su vincularidad comprometida con la estrategia de intervención, informarles de la situación, desprejuiciarlos en lo referido al cuadro y darles herramientas de contención y detección precoz de recaídas;

2.d) visitará el centro de salud más cercano para hacerlos parte del dispositivo, conocer con qué recursos operativos cuenta y saber si pueden ser parte del dispositivo atencional;

2.e) le dará aviso al almacenero del barrio y del resto de los comercios de cercanía a los cuales se acuda usualmente, para que sepa que esta persona tiene -eventualmente- movilidad reducida, capacidades disminuidas, etc., y podría requerir auxilio o apoyos;

2.f) ubicará en el barrio algún/a cuidador/a domiciliario/a , enfermero/a comunitario/a o acompañante formado/a, preferentemente personas que sepan rudimentos de cocina y aseo de la persona, por si fuera necesario acompañarle en estos menesteres;

2.g) establecerá una estrategia de seguimiento permanente con sistema de turnos para el acompañamiento de la persona, sobre todo si está postrada o no puede quedarse sola, pues todo espacio de derivación debe ser asistido y acompañado;

2.h) entablará un diálogo fluido y seguimiento constante con el equipo de atención hospitalaria (segundo nivel de atención) si lo hubiera,

2.i) coordinará con estos recursos (señalados en todos los ítems anteriores) los elementos vitales sustanciales del caso, como la medicación, la alimentación, el abrigo, el aseo del hogar, el uso del baño, el mantenimiento cotidiano de la casa, etc.

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3- En lo descripto en el punto 2 puede verse con facilidad que ese método es por entero distinto y, como podrá notarse, se distinguen metodológicamente. No es el método clínico como dispositivo artificial “de consultorio”, pero es también psicología, porque las técnicas (intervención psicosocial, entrevistas dirigidas, reuniones grupales focales, sesiones familiares, etc.) que se utilizan están enraizadas y provienen de esa disciplina: la psicología comunitaria. en consecuencia, se hará un trabajo de fortalecimiento de la red vincular y comunitaria, en tanto la estrategia de intervención es:

a) revinculante;

b) integradora;

c) inclusiva;

por eso presupone una acción del equipo de intervención concentrada en dos aspectos procedimentales inexorablemente ligados: debe ser interdisciplinaria y debe ser intersectorial.

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4- El enfoque en psicología comunitaria no apunta a la elaboración psíquica como centro de su quehacer (tampoco es que renuncia a ello), sino a la gestión de los apoyos para suplantar y complementar las situaciones de (coyuntural o permanente) incapacitación eventual o de necesidades a ser acompañadas, apoyadas y/o asistidas.

En este caso que estamos hipotetizando el problema es una discapacidad a ser apoyada y sostenida en la vida en comunidad, pues estamos ante una situación abstracta de esa índole. El diagnóstico es el que nos lleva a constituir un esquema de intervención inicial, flexible y creativo, pues la estrategia de intervención se especifica en función de cada caso. Sepamos entonces que en otros (y en cada uno) se deberá constituir (crear) el dispositivo que correspondiera: llamamos a esta modalidad “diseño emergente“. Por ejemplo, si se trata de consolidar o fortalecer la autonomía económica y laboral, se puede pensar en la constitución de (o en la participación en) una cooperativa de trabajo, entonces -claro- el enfoque se volcará a facilitar los espacios de colectivización de las decisiones, su registro y formalización. Y así sucesivamente.

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5- Si usted cree que la psicología es EXCLUSIVAMENTE el método clínico en el sentido restrictivo del “uno a uno”, singular, cara a cara, desde el dispositivo artificial del tipo del consultorio particular, es su problema. Puede llegar a ser un enfoque un poquito miope, cerrado, exclusor. Sepa disculpar mi risa socarrona y le doy mi pésame profesional. En los años ’90 le llamamos a eso DOGMATISMO. Se alcanza esa falaz concepción en base al seguidismo de creer que lo único que se hace personalmente es lo válido, y que afuera del dogma aprendido -a fuerza de repetición de monótonas lecturas obturantes- es la misma nada. Además, sepa que son lecturas que inducen permanentemente a la RESIGNACION. Cultivan la llamada doctrina de la impotencia. Pues enseñan “todo lo que no se puede“:

“este cuadro no tiene arreglo”,

“este otro no se aviene al dispositivo”,

“este de allá no puede ser atendido, porque no tiene demanda”.

¿Qué les queda al final para sí ser parte del dogma de atención? ¿Poco y nada, no? Suponer que la propia praxis es la proba y TODAS las demás son estigmáticamente descriptas como incorrectas, infecundas o inadecuadas conduce a “la pérdida de realidad profesional”: a esto le llamamos ALIENACION PROFESIONAL en el libro “Dispositivos Congelados”. Allí lo describimos acabadamente y lo detallamos conceptualmente.

La pérdida de realidad -profesional- consiste en que la propia praxis no se evalúa por su eficacia, ni mucho menos por su aplicación a la realidad operante, sino por el grado de aplicación del dogma, es decir, se evalúa únicamente si remite a las citas de los cultores del dogma o a los autores dogmatizantes. A la letra sí debe responder, a la realidad no importa tanto (o casi nada).

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6- Estimado/a: No reduzca la psicología al método clínico (ese que copiamos en su esencia de la medicina tradicional, en la creación de un dispositivo artificial -externo a la vida cotidiana-, en un espacio que también le copiamos el nombre a los médicos del siglo XVIII y del siglo XIX: el consultorio), porque eso le reduce a usted ya no como profesional psi, sino como ser pensante, le diría.

Pero además presupone el abordaje de un sujeto abstracto, sin contexto, donde su texto vendría a ser como el relato de una simple esencia que proviene de su interior psi. Lo único abstracto allí es esa idea medieval (cartesiana) de lo humano como ser individual, asocial, en vacío, sin un afuera, sin contemplar su entorno vincular y comunitario.

Los sujetos viven con otros y otras, en contextos sociales, con incidencias ambientales cotidianas, donde vivencian eventos imprevistos y comparten problemas sociales, en todo momento y lugar. Sea donde se encuentren, se trata de un entorno cambiante, multifactorial y cuya dinámica no maneja, ni puede anticipar, NADIE.

¿No le parece irrisorio teorizar complejidad, multi-factorialidad y bla bla bla, para, después, ofertar solamente elaboración intrapsíquica? ¿Y no le estalla la jeta -por cararrota- al decir que eso es hacer psicología comunitaria porque el paciente es pobre o vive indigentemente en un ámbito precario? Lo decimos otra vez: lo comunitario de la psicología no se impregna ni emerge de la pobreza del paciente, sino del método que se aplica.

Sepa entonces al menos, que no está practicando la psicología comunitaria por atender indigentes en un consultorio, sino que simplemente aplica el mismo método -el clínico- a un ser que no es pudiente.

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7- Reducir su abordaje en salud mental a la elaboración intrapsíquica no parece ser una maniobra inteligente, ni eficaz -sobre todo-, en contextos de profunda marginación, desesperación cotidiana por la supervivencia o directamente exclusión social estructural y permanente.

Allí es donde el Modelo Médico Hegemónico se vuelve Modelo Profesional Hegemónico, porque lo replica, lo analogiza. No es muy distinto de la intervención meramente medicamentosa, pedirle al sujeto desesperado, hambreado, discriminado, incapacitado (por su contexto exclusor), desocupado o en situación de calle que elabore su padecimiento (intra)psíquico como única herramienta para abordar su situación. Escomo aplicar un paracetamol a un sujeto migrañoso.

Esa crítica aquí esbozada, nos referimos a la obtusa idea de intervenir en lo multifactorial y complejo del malestar en una situación de crisis social extrema mediante una respuesta simple (simplista), vale tanto para el referente del Modelo Médico Hegemónico en su alianza con los laboratorios medicinales, como para el psi (en adherencia irreflexiva con su escuela dogmática de turno), que pretende que el sujeto afronte SOLO la realidad circundante con el simple recurso de la elaboración intrapsíquica.

¿En serio cree que es suficiente?

¿O simplemente es que se mira para otro lado y se hacen los/as boludos/as como perro que pateó la olla?

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8- Entonces, sea consciente que la disciplina y el método no se confunden. No diga más que hace psicología comunitaria porque visita a los pobres y monta un consultorio allí, en un barrio precario o sin servicios de un Estado ausente, que no está.

De paso, hagamos un pasito más: no normalice esa ausencia, desestimando su incidencia en la profundización de la desigualdad social.

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9- La visita a domicilio no es psicología comunitaria: No hace psicología comunitaria tampoco si los seres que atiende con el método clínico, los visita en su casa. Eso no es comunitario por ello; es hacer una atención clínica a domicilio, nomás.

No la invalido, puede ser mucho más eficaz, por supuesto. Pero la circunscribo y la preciso en lo que es. Es necesaria en muchos casos, por supuesto. No es suficiente para hablar de psicología comunitaria, y punto. Para ello, piense en todo lo referido en el punto 2.

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10- Sepa disculpar mi vehemencia, me cayó mal el mate lavado y con edulcorante, en una reunión barrial. Porque algo que nos enseña desde tiempos inmemoriales el quehacer comunitario: resulta sustancial tolerar las divergencias, aceptar las diversas manifestaciones culturales y entender que hay muchas formas de vivir la vida. También de valorar los objetivos de vida, las realizaciones o sueños de libertad, las expresiones pasionales, las ideas de progreso y las formas de evaluarlo, en otras palabras, otras maneras de entender el camino hacia la -supuesta- felicidad. Sepa entender que SU cosmovisión, no es LA cosmovisión.

Por eso, en psicología comunitaria se habla más de implicación, no tanto de abstinencia, no porque no se la practique, sino en la necesidad de entender que la propia capacidad vincular es un recurso fundacional de la praxis. En este sentido, la abstinencia es una condición necesaria, pero no suficiente. Un/a profesional comunitario/a desimplicado/a termina por ser indolente. Termina por fracasar -entonces- en su ímpetu tratamental, aún siendo abstinente.

Eso que su dogma de repetición de frases -muchas veces mal- traducidas no permite. El dogmatismo rechaza lo diverso y lo estigmatiza, porque necesita defenestrarlo, incluso sin argumentar, entonces reemplaza con la denigración, el más difícil y comprometido uso del pensamiento crítico.

Sepa disculpar que no lo acompañe en semejante colonización del saber.

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