Salud Mental en Pandemia

Al efecto de cuidar la salud mental de la población, me parece mucho mejor pasar a esta fase de reviente sin Estado, o sea, de “que pase lo que tenga que pasar” y de “que mueran los que tengan que morir”, ya más descarado y sin dobleces, esto es, sin el doble discurso de “la salud primero…” y ñañaña.

Todos sabemos que el doble discurso es enfermante y no está piola sostenerlo mucho tiempo.

Es un acto sincero que lamento, que no celebro, pero que respeto más que el discurso pseudo-sanitarista negando los hechos concretos del “arréglense como puedan” (me refiero a cuando se pasó del ASPO al DISPO de la responsabilidad individual).

Lo que sí les pido es que no digan que no hay otra alternativa, porque como pueden conocer, hay 210 países y verán múltiples reacciones diversas en diferentes latitudes. La nuestra es la neoliberal (USA, Brasil, España, Francia, GBT, etc.), mal que les pese. Aunque se declaren muy Nac&Pop., el modelo de respuesta es el mismo de los países de la libertad individual por sobre la salud colectiva.

De modo que no estamos ante un imponderable escenario que no tiene otras acciones posibles, sino ante una elección consciente de un camino.

A la tozudez antivacuna le sigue -desde el otro extremo- la negación del “no hay otra”, o el repetido “la población no resiste…” etc etc. Contrafácticos infantiles.

Esos escenarios aceptados de miles de pibes reunidos en la playa, de fiestas multitudinarias promovidas por el mismo Estado o de aceptar la presión empresarial de desaparecer el concepto de “contacto estrecho” para que vayan a laburar aún contagiados, son elecciones. No son imprescindibles decisiones de Estado para las cuales no habría otra opción.

Cierto es que es una elección basada en el costo-beneficio de pocos muertos + economía. Habría que ver si son pocos y para quién. La gravedad de la muerte se mide en función de quién los pone. Aún así, no cuestiono siquiera esa cuenta (aunque no la comparto), cuestiono el doble discurso, porque lesiona la salud mental. Y porque no me gusta me tomen por boludo.

En efecto, entonces, es posible que en 2022 mueran menos que en 2020 y 2021, es cierto. Pero y no digan más que “lo primero es la Salud”. Ahí es cuando me pongo nervioso.

Sepan entender mi escasa diplomacia, es que hace mucho calor, no tengo paciencia, no le debo nada a nadie y no tengo ya nada que perder por decir lo que pienso.

Eso sí, como dije la semana pasada que “la semana que viene tendremos más de 100 muertos por día”, déjenme adelantarles que en las venideras tendremos más de 200, de los cuales muchos serán niños y niñas, los menos vacunados en proporción., y los viejos, que tienen menos defensas aún estando vacunados.

¿Cuántos muertos, son pocos muertos? Los de otros.

¿Cuántos son muchos? los nuestros.

También es esperable que en la segunda quincena de enero suban más los contagios (mucho más), en el recambio turístico de enero, por el recambio mismo y se traslade a ciudades y pueblos más alejados.

Por último, los espacios laborales se llenarán de casos, por la mencionada desaparición forzada del concepto de contacto estrecho.

Una vez logrado “el rebaño de omicrón”, bajarán los casos, si no surge en el camino una nueva cepa. Esto llevará uno dos meses, máximo.

Así llegaremos al inicio de las clases.

Que sea lo que tenga que ser.

Felices días capitalistas y dulces sueños de consumo.

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