Nieto 131
Ante cierta incredulidad en algunas personas de mi entorno, les expliqué cómo era el procedimiento de apropiación. Me tocó conocerlo en mi tarea como psi en funciones vinculadas a la restitución de identidad. Luego, en mis otras funciones como investigador de la Universidad. No les cabía en la cabeza.
No conociendo detalles muy específicos de este caso, les conté lo relatado en tantos otros en el Nunca Más y en mi experiencia personal al trabajar el tema en la Secretaría de DDHH de la nación, donde incluso me tocó acompañar restituciones de identidad o procesos de acercamiento a familias biológicas, etc.
1) Se desaparece una chica de su vida cotidiana, generalmente en el laburo, en la calle, en la universidad o en su propia casa.
2) Se la mantiene viva en un centro clandestino bajo torturas físicas y sexuales, sin baño, sin higiene, sin casi alimentarles.
3) se le atiende el embarazo con “profesionales” como médicxs, parterxs, enfermerxs, etc.
4) se la traslada al cabo del embarazo a un lugar donde la harán parir.
5) se le saca el bebé recién nacido inmediatamente lo pare y se la descarta, esto es, la matan y tiran el cuerpo (en general, cuando era en la ESMA, desde aviones, vivas y adormecidas, hacia el río embolsadas, como lo relatado en el libro “El vuelo”).
6) se entrega Bebé con todos los “papeles al día” a una familia “de bien”, del régimen militar, para que crie al hijo de “la subversiva” en los valores de la moralidad de los golpistas, con bendiciones y bautismos mediante.
Participaron en el procedimiento de secuestro, apropiación y sustitución de identidad militares, médicos, enfermeros, curas, monjas, personal de juzgados de familia o civiles, el registro civil, familiares de la familia apropiadora que vio aparecer un bebé de improviso, de modo tal que si lo estudian bien y hacen la cuenta hay más de 100 personas comprometidas en el silencio de cada caso.
Acá viene el asunto entonces. Ahí, en este punto es donde les estalla la cabeza. Cómo se sostiene ese compromiso con la apropiación, con el silencio, con la aberración casi inconcebible de la cosificación de una vida humana y el despojo de la vida que le dio la misma en el mismo acto?
La expresión más común es “no me entra en la cabeza eso que contás“. No es que no lo crean, es que no pueden ponerse en el lugar de quien apropia o de quien es partícipe de algún modo, en algunas de esas personas de los más de 100 que son parte de cada caso.
Destiné 10 años a investigar este tema. ¿Por qué sustanciar un esquema completo de apropiaciones? ¿Cuál es el sentido social, (psico)político y económico? ¿Dónde lo aprendieron o de dónde lo sacaron? ¿Quién se los enseñó?¿Qué objetivos y resultados esperaban lograr mediante el mecanismo apropiador? ¿A quiénes estaba dirigido ese mecanismo apropiador?
Todas estas preguntas las tratamos de responder. Y nuestra explicación tiene libro: ATERRADOS: PSICOLOGIA DE LA DICTADURA (en la dictadura de la psicología). Ya el título importa un tono a esas respuestas.
Cuando escribí ese libro, me enfermaba, con pseudo-estados gripales y jaquecas que me obligaban a interrumpir su escritura. Así durante una década. Terminé el proceso en el año 2006 y salió publicado en el 2007. Quienes me dijeron que era un tema de pasado y ya no tenía relevancia, debieron retroceder cuando a pocos días de aparecer la cartelería sobre su presentación comenzaron a llegarme amenazas de muerte a mi mail, el mismo de esta cuenta de Facebook. Se chequeó el remitente, y se pudo establecer que provenían de los familiares de esas mismas personas de los algo más de 100, gente de la ESMA. Tan pasado-demodé no estaba el tema, evidentemente.
Me ofrecieron custodia. No la acepté, porque sabía que les molestaba que se hable, pero no más que eso. Creo que me anduvieron custodiando igual, porque vi gente en mis viajes cotidianos en el Roca (Constitución – La Plata) en desvencijados vagones que no iba con el perfil de los laburantes que allí transitábamos. También en el acto de presentación del libro, que salvo familiares y estudiantes universitarios de mis cursos y materias, eran casi todos servilletas. Con un amigo nos pusimos a jugar con eso, adivinando origen del servicio, en función de la cara, el porte y el atuendo. Así, en nuestro imaginario, gordos panzones eran de “la bonaerense”, por ejemplo. Los flacos melenudos (que no habíamos visto nunca antes en la universidad) de pañuelo trosko exaltando su supuesto jipismo eran Side, y así todo. Esa joda fue el jit del momento de presentar sociedad este libro.
Pasaron muchos años. Desde el 2007 para acá se encontraron muchísimos nietos más, incluido Guido, el nieto de Estela. Pero aún hoy, siguen siendo vigentes las preguntas por el mecanismo de apropiación de bebés y sigue pesando en la incredulidad de buena parte de la población: ¿Cómo puede ser posible que un grupo de personas haga eso?
Primero que nada, porque no era un grupo de militares locos, sino una asociación civil (profesionales, científicos, técnicos y serviles en general), eclesiástico y militar al servicio de un proyecto social y político, colonial y centrado en la instauración de un modelo cultural y socioeconómico novedoso, por medios novedosos: el neoliberalismo. Seguramente algunos lo sabían , otro no. Pero estuvieron aún en esa ignorancia a ese servicio, les guste o no. Hay gente que prefiere sostener una causa injusta que aceptar haber sido usada de forro, así que contemplemos también esa razón para seguir en la misma terca actividad de apropiar y sostener la apropiación décadas después.
Mientras ese interrogante esté vivo, entre nosotros, el libro tiene sentido, al menos para mí.
Les animo a darle una mirada. Les dejo el link por acá. https://www.yagodinella.ar/libros-revistas-articulos/

